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Dos tazas de leche y no más para los niños

Beber dos tazas de leche al día da a los niños pequeños cantidades adecuadas de vitamina D sin reducir sus niveles de hierro, según una investigación reciente.

La vitamina D y el hierro son nutrientes esenciales, sobre todo para los cerebros y cuerpos en desarrollo de los niños. En este estudio, los investigadores confirmaron que hay una descompensación entre ambos cuando el consumo de leche de vaca excede las dos tazas al día.

"Hallamos que más o menos dos tazas al día es lo adecuado. Para el niño promedio, una mayor cantidad de leche parece reducir los niveles de hierro", explicó el autor del estudio, el Dr. Jonathan Maguire, pediatra y científico del Hospital de St. Michael, en Toronto.

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EL TIPO DE LECHE ARTIFICIAL INFLUIRIA EN EL PESO DEL BEBÉ

(EuropaPress) La ganancia de peso de los bebés que se alimentan con leche artificial está influida por el tipo de leche que toman, según un estudio del Centro de los Sentidos Químicos Monell en Filadelfia (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista Pediatrics. Los descubrimientos tienen implicaciones asociadas con el riesgo infantil del desarrollo de obesidad, diabetes y otras enfermedades.

Según explica Julie Mennella, responsable del estudio, "los episodios iniciales de la vida tienen consecuencias a largo plazo sobre la salud y una de las influencias más significativas es la tasa de crecimiento temprano. Sabemos que los bebés alimentados con leche artificial ganan más peso que los que toman leche materna. Pero no sabíamos si esto era así en el caso de todos los tipos de leche artificial".

Aunque la mayoría de leches infantiles se basan en la leche de la vaca, existen otras opciones que incluyen la soja o las proteínas hidrolizadas. Las fórmulas con proteínas hidrolizadas contienen proteínas predigeridas y se suelen proporcionar a los bebés que no toleran las proteínas intactas de otras fórmulas.

En los adultos, se cree que las proteínas predigeridas actúan en el intestino para iniciar el final de una comida, conduciendo así a comidas más reducidas y un consumo de menos calorías.

Basándose en esto, los autores plantearon que los bebés que se alimentaban con fórmulas hidrolizadas comerían menos y tendrían un patrón de crecimiento alterado en relación con los bebés alimentados con leches basadas en las proteínas de la vaca.

En el estudio, los bebés de padres que alimentaban a sus hijos con leche artificial fueron asignados de forma aleatoria a las dos semanas de edad a una alimentación con una fórmula basada en la leche de la vaca o a una fórmula basada en proteínas hidrolizadas durante siete meses.

Los dos tipos de leche contenían la misma cantidad de calorías, pero la fórmula hidrolizada tenía más proteína, incluyendo mayores cantidades de péptidos pequeños y aminoácidos libres. Los bebés fueron pesados una vez al mes y se les grabó en vídeo tomando la fórmula asignada.

A lo largo de los siete meses del estudio, los bebés que tomaban la leche hidrolizada ganaron peso a una tasa más baja que los alimentados con la leche basada en la leche de vaca. El crecimiento lineal no fue distinto en los dos grupos, lo que demuestra que las diferencias en el crecimiento eran atribuibles al peso.

"Todas las fórmulas no son iguales, estas dos fórmulas tienen la misma cantidad de calorías pero difieren considerablemente en los términos de cómo influyen en el crecimiento infantil", señala Mennella.

Cuando los datos se compararon con las normas nacionales estadounidenses para los bebés alimentados con leches artificiales, la tasa de ganancia de peso de los bebés que tomaban proteínas hidrolizadas era comparable con los estándares de leche materna; en contraste los niños alimentados con fórmulas basadas en leche de vaca ganaron peso a una tasa superior que los alimentados con leche materna.

Los análisis de las grabaciones de laboratorio revelaron que los bebés alimentados con proteínas hidrolizadas consumían menos cantidad durante la comida.

"Una de las razones por las que los bebés que tomaban proteínas hidrolizadas tenían patrones de crecimiento similares a los alimentados con leche materna es que consumían menos cantidad durante una toma en comparación con los que tomaban la fórmula basada en leche de vaca", explica Mennella.

Los autores señalan que estos descubrimientos subrayan la necesidad de comprender las influencias a largo plazo de la composición de la leche artificial infantil sobre la conducta de alimentación, crecimiento y salud metabólica.

Fuente: EuropaPress

Retiran del mercado Leche Similac por ser riesgosa para bebés

Hace unas semanas SUMEDICO abordó el tema la leche materna, y destacó en voz del presidente de la Asociación Pro Lactancia Materna, Horacio Reyes Vázquez, que no sólo protege a los niños de infecciones y enfermedades graves, sino que además les proporciona mayor nivel de inteligencia y equilibrio emocional, por contar con Omega 3 y 6, así como con los ácidos docohexanoico y araquidonoico.

Y es que, según el experto, existen sustancias en la leche materna que no pueden “copiar” en ninguna fórmula, por lo que se hace fundamental amantar al bebé por lo menos durante los dos primeros años de vida.

Pero ahora, referente a sustitutos de leche, Abbott Laboratories Inc, informó que está retirando voluntariamente millones de envases de sus alimentos infantiles en polvo Similac, porque encontró escarabajos en los productos y en una planta de Michigan donde se fabrica.

Abbott dijo el miércoles que el retiro voluntario, que le costaría 100 millones de dólares en ingresos, sigue a reportes de dos consumidores sobre contaminación y una inspección de un área de la planta de Sturgis, en Michigan, donde se encontraron escarabajos y larvas.

Abbott dijo que "menos de 5 millones de unidades" de Similac están siendo retiradas en Estados Unidos, Guam, Puerto Rico y otros mercados del Caribe.

"Cuando identificamos esto, hicimos pruebas exhaustivas a cada producto de la línea (de producción) y más del 99,8 por ciento de los productos dio negativos" de contaminación con escarabajos, dijo la portavoz de la empresa Melissa Brotz.

Todos los productos en polvo fabricados en la línea de Michigan están siendo retirados por la posibilidad remota de contaminación, dijo Brotz.

El ejecutivo describió la peste como la del escarabajo común que habita el hogar, los edificios de oficinas y las tiendas de alimentos.

"La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos determinó que aunque la fórmula que contenía los escarabajos no presentaba un riesgo inmediato para la salud. Existe la posibilidad de que los niños que consuman el alimento que contiene escarabajos o sus larvas experimenten síntomas de malestar gastrointestinal y rechazo a la comida", dijo Abbott.

Abbott, que dijo que no había tenido grandes retiros de productos en los últimos años, estimó que los ingresos del tercer trimestre de la empresa se reducirán en cerca de 100 millones de dólares debido a las devoluciones de ventas.

Abbott, que tiene ventas anuales de cerca de 35 mil millones de dólares, confirmó sus previsiones de ganancias para el trimestre y todo el año. (Con información de Medline Plus)

Por estar contaminados, Abbott Laboratories Inc dijo que está retirando voluntariamente millones de envases de sus alimentos infantiles en polvo Similac.





¿Es alergia o intolerancia?

Muchas personas confunden un término con otro. Ambos se aplican cuando un alimento no es aceptado por el organismo pero cada uno tiene su propio comportamiento y manejo médico.

El caso más ejemplar es la leche. Cuando hablamos de una reacción no deseada ante un alimento, la leche puede producir alergia e intolerancia. Alergia a las proteínas de la leche de vaca e intolerancia a la lactosa, su azúcar.


Juan Guillén, alergólogo pediatra, explica que ambas se pueden manifestar de la misma forma con la diferencia de que la alergia es capaz de afectar otros órganos además del sistema digestivo.

La alergia se define como una respuesta anormal que involucra reacciones inmunológicas (de las defensas del cuerpo) del organismo hacia un determinado alimento. En cambio, la intolerancia, es siempre una reacción irregular pero que no implica mecanismos inmunes y por lo tanto sólo se manifiesta con síntomas gástricos.

En palabras más sencillas, Guillén dice que la alergia a la proteína de la leche puede causar diarrea, gases y cólicos, pero también reacciones en la piel -ronchas, por ejemplo-, trastornos respiratorios, incluyendo nariz tapada, tos, flema, mocos, o problemas más severos en los bronquios. En casos extremos puede producir una reacción inflamatoria en las vías respiratorias.

Tales síntomas se pueden dar juntos o de forma aislada. De este modo, puede haber casos en que sólo se den los problemas en la piel pero sin los intestinales, o bien, solo se manifieste con diarrea, cólicos o reflujo.

La alergia a la leche de vaca suele ocurrir con más frecuencia en los niños menores de dos años, afirma el especialista. El tratamiento consiste en identificar la causa del problema y sustituir la leche de vaca por otras especiales que son hipoalergénicas o a base de otros componentes. Lo importante es consultar al especialista.

La intolerancia a la lactosa, por otra parte, supone sólo síntomas gástricos como diarrea, que en el caso de los niños pequeños puede ir acompañada de mucha grasa; vómito, náuseas, cólicos y flatulencia.

Algunos bebés pueden tener síntomas similares pero más leves y nada más tratarse de una intolerancia pasajera producida por su inmadurez intestinal. Esto está muy relacionado con la edad a la que el niño es expuesto a la leche de vaca, por eso se recomienda un mínimo de seis meses de lactancia materna exclusiva.

Cada vez hay más alérgicos

Guillén admite que las alergias en general, han aumentado en proporción a unas décadas atrás. En 1960 el 3% de la población mundial sufría algún tipo de alergia, mientras que para el 2000 aumentó a un 15% y para el 2008 a un 18%.

Y muchos padres se preguntan por qué su hijo es alérgico si ellos mismos no lo son. La respuesta podría estar, comenta el alergólgo, en los cambios medioambientales, la contaminación y en el caso de las alergias por alimento, en las modificaciones en la dieta y en el cultivo y manejo de los alimentos.

La mayoría tienen algún antecedente familiar del problema, por lo que en muchos casos algunas medidas durante el embarazo y los primeros días de vida del bebé podrían retrasar las manifestaciones de la alergia, porque, eso sí, es imposible evitar la alergia si ya se tienen los predisponentes genéticos, advierte el médico.

Existen otros alimentos que comúnmente producen alergia: huevo, trigo, maní y mariscos (camarón, langosta y cangrejo), están en la lista.

Fuente:
http://www.laprensagrafica.com/mujer/plan-bella/100380-no-es-lo-mismo-intoleranciaque-alergia.html

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